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Ansias de poseerte

Irene Soto y Liam Torres mantuvieron un matrimonio en secreto durante cuatro años por un acuerdo. Sara Méndez, el primer amor de Liam, regresó y rompió el equilibrio. Irene decidió divorciarse, pero descubrió que estaba embarazada. Tras malentendidos y desafíos, Liam se dio cuenta de que realmente la amaba.
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Crítica de este episodio

Cuando el abrazo dice lo que el guion calla

La escena del pasillo en Ansias de poseerte es pura poesía visual: él tambaleante, ella firme, pero sus manos temblorosas delatan el miedo. Ese abrazo no es consuelo, es rendición. El cuadro de fondo con la reina pintada? Ironía perfecta: quien gobierna aquí no es el que lleva corona. 👑💔

El coche nocturno y el peso de lo no dicho

En el auto, tras la fiesta, el sueño de él es fingido o real —nadie sabe. Ella mira el teléfono, pero su mente está en el pasillo, en el abrazo, en la pregunta sin respuesta. Ansias de poseerte juega con el vacío entre dos cuerpos que ya no se atreven a tocarse. ¿Quién controla a quién? 🌃📱

Detalles que gritan: el broche Chanel y los pendientes dorados

En Ansias de poseerte, nada es casual: el broche de Chanel en el traje verde no simboliza lujo, sino identidad oculta. Los pendientes dorados de ella brillan como advertencia. Hasta el color rojo de su abrigo es un grito silencioso. ¡El vestuario es el verdadero guionista! ✨🎭

La risa que suena como una despedida

Cuando el hombre en gris ríe al final, no es alegría: es alivio de haber sobrevivido a la cena. En Ansias de poseerte, cada sonrisa es una máscara, cada brindis, una trampa. La mujer en rojo sonríe también… pero sus ojos están ya en el futuro, lejos de ese salón privado. 🎭🍷

El vino que revela más que las palabras

En Ansias de poseerte, el brindis no es celebración: es prueba de lealtad. Cuando Li Wei levanta la copa con esa sonrisa forzada, sabes que algo se rompe. La mujer en rojo no bebe —observa. Cada gesto, cada pausa, grita tensión. ¡Qué arte del silencio dramático! 🍷🔥