La pérdida y el remordimiento
Bernardo y su madre discuten después de que él decide ayudar a su suegro en lugar de su padre enfermo, lo que lleva a la revelación de que su padre ha fallecido. Bernardo promete cuidar a su padre al día siguiente, pero su madre le revela que ya es demasiado tarde.¿Cómo enfrentará Bernardo el remordimiento de no estar presente en los últimos momentos de su padre?
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Crítica de este episodio
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El teléfono verde y el adiós sin palabras
Ella llama, llora, cuelga… y deja caer el papel. No necesita decir «adiós». El gesto basta. En La Nochevieja rota, los objetos hablan: el móvil verde, las manchas de lágrimas, el suelo frío. Todo conspira para contar lo que las palabras ya no pueden. 📱
El pasillo azul como río de destino
Esa línea azul en el suelo no es señalización: es el curso de una vida que fluye hacia lo inevitable. Cada paso sobre ella es una decisión tomada, un sacrificio aceptado. En La Nochevieja rota, incluso el diseño del hospital es poesía trágica. 🌊
La mirada que lo dice todo
La mujer joven con la camisa de labios rosas observa en silencio, pero sus ojos gritan desconfianza. No es solo una testigo: es la voz del espectador, la que cuestiona cada palabra del médico. En La Nochevieja rota, los personajes no hablan mucho… pero sus miradas son guiones completos. 👁️
El peso de una espalda
Cuando el hombre carga al médico por el pasillo, no es una escena de acción: es metáfora pura. El sistema sanitario, agotado, se sostiene sobre hombros ajenos. Y esa mujer mayor, parada sola tras ellos, representa a quienes quedan atrás. La Nochevieja rota no termina cuando se apaga la luz… sigue en el eco de los pasos. 🚶♂️
Lágrimas con sello oficial
El papel caído en el suelo lleva un sello rojo y una fecha. No es un recibo: es una sentencia. La anciana llora no por la pérdida, sino por la certeza de que ya no hay vuelta atrás. En La Nochevieja rota, hasta el piso parece juzgar. 📄💔