No provoques a la señorita del destino
Alma Ledesma usó un arte prohibido para salvar vidas y desató envidias. La hija de un viejo conocido de Bruno la acusó, mientras una falsa “señorita del destino” intentó quitarle su lugar en la familia. Aunque fue embrujado, Bruno siguió protegiéndola. Entre traiciones y lealtades, salió a la luz que la verdadera heredera del clan siempre fue Alma.
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Tartamudo vs. Destino
Tartamudo no tartamudea cuando se trata de reaccionar al caos. Su expresión de pánico ante el «ataque» de Simón es oro puro 🥇 En *No provoques a la señorita del destino*, cada gesto cuenta una historia sin palabras. ¡La física del miedo es real!
El triciclo amarillo como escenario
Un triciclo, tres hombres y una niña que controla todo desde el centro. El espacio reducido intensifica la tensión cómica. En *No provoques a la señorita del destino*, hasta el fondo urbano se vuelve cómplice del absurdo. ¡Escena icónica en formación! 🚲✨
Cuando el destino lleva flores en el pelo
Ella, con sus flores blancas y su bolso de perlas, maneja el caos con una sonrisa sutil. Mientras los adultos pierden la cabeza, ella decide quién sufre —y cuándo. En *No provoques a la señorita del destino*, el poder está en las manos pequeñas 🌸
El final que nos deja con ganas
«No terminado» no es un cliffhanger, es una promesa: más caos, más risas, más Simón intentando ser temible y fallando estrepitosamente. En *No provoques a la señorita del destino*, el verdadero villano es la lógica… y nadie la respeta 😂
El ojo pirata y la niña de blanco
Simón Lugo con parche y cuchillo de juguete, pero su mirada es pura comedia. La pequeña en vestido blanco lo observa con una mezcla de curiosidad y fastidio 😅 En *No provoques a la señorita del destino*, el contraste entre su teatralidad y su inocencia crea chispas. ¡Qué dueto tan inesperado!