Al otro lado del deseo
Cuando Gael volvió al país y entró a un bar por primera vez, vio a Mara vendiendo tragos y la deseó al instante. Por una deuda, ella cayó en la trampa de Héctor y fue obligada a ser su amante. Pero no solo el padre la acorraló, también el hijo. En manos de Gael no pudo escapar… y al cruzar esa línea, su destino quedó sellado.
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La luz fría del auto y el calor de la desesperación
El Mercedes con matrícula 123A 8888 no es solo un coche, es una metáfora: luces cegadoras que ocultan lo oscuro. Cuando la chica en verde irrumpe, el contraste entre su fragilidad y la frialdad del hombre en cuero es brutal. Al otro lado del deseo, hay miedo, no pasión. 🌙
El cigarro como arma silenciosa
El tipo en chaqueta negra fuma con calma mientras el mundo se derrumba. Su gesto despreocupado frente al chico herido y la chica asustada revela todo: el poder no necesita gritar. En Al otro lado del deseo, el humo es más peligroso que los puños. 💨
La chica en verde: ¿víctima o estratega?
Su entrada no es casual: corre, abraza, mira con ojos que dicen 'ya sé quién eres'. No llora, observa. En medio del caos, ella controla el ritmo emocional. ¿Es inocente? Tal vez. Pero en Al otro lado del deseo, la ternura también puede ser táctica. 🌿
El jefe con pañuelo azul: carisma tóxico
Con su peinado impecable y su cigarro de oro, domina la escena sin levantarse. Sus gestos son teatro puro: amenaza con una sonrisa, ordena con un suspiro. En Al otro lado del deseo, el verdadero peligro no lleva armas, lleva buen gusto y malas intenciones. 😈
El suelo negro y las cicatrices visibles
El chico en camiseta blanca no está solo herido: está expuesto. Cada rasguño, cada temblor, habla de una historia previa. El suelo brillante refleja sus lágrimas y su orgullo roto. En Al otro lado del deseo, el dolor no se esconde… se exhibe. 🩸