No soy la fea, soy la superestrella
Por su madre, Valeria se hizo la fea. Tomó a Mateo como la luz en su vida gris, hasta que descubrió que Mateo la usaba como escudo para proteger a su verdadero amor. Al despertar, Valeria decidió dejar la máscara y abrirse paso en la actuación. Ganó el premio como mejor actriz. Arrepentido, Mateo quería recuperar a Valeria. Pero ella, firme en su camino, seguiría adelante sin mirar atrás.
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La foto que rompe el corazón
Mateo sostiene una foto pequeña de Valeria en su habitación de hospital… pero sus ojos no lloran, solo recuerdan. ¿Fue un accidente? ¿O ella lo planeó desde el principio? La ironía: él la salvó, y ella lo usó para volar su mundo. 💔
El hospital como escenario final
Elena Flores duerme, Lola observa, Sara suspira… y Valeria, en cama, sonríe mientras ve a Mateo en la pantalla. El verdadero show no fue el concierto: fue su recuperación silenciosa, con los hilos del destino ya tejiéndose. No soy la fea, soy la superestrella —y ahora, controla el guion. 🎬
Cuando el fandom se vuelve peligroso
Los fans gritan 'Te amo' con carteles… hasta que uno tropieza, otro empuja, y Valeria cae. Sangre en sus lentes, mirada clara: no hay pánico, solo propósito. El caos no fue accidental. Fue el primer acto de su reinado. 🌪️
El poder de la mirada tranquila
Mientras todos gritan y corren, Valeria en cama cierra los ojos… y sonríe. Una venda en la frente, una mano sobre la boca: no es miedo, es victoria. Ella no necesitó gritar. Solo necesitó que ellos creyeran que ella era débil. No soy la fea, soy la superestrella —y ya ganó. ✨
El giro que nadie vio venir
Valeria, con sus lentes y camisa a rayas, no es la víctima… ¡es la arquitecta del caos! Cuando el cartel cae y todos corren, ella sonríe desde el suelo. No soy la fea, soy la superestrella —y esta vez, el escenario es su arma. 🎭