No soy la fea, soy la superestrella
Por su madre, Valeria se hizo la fea. Tomó a Mateo como la luz en su vida gris, hasta que descubrió que Mateo la usaba como escudo para proteger a su verdadero amor. Al despertar, Valeria decidió dejar la máscara y abrirse paso en la actuación. Ganó el premio como mejor actriz. Arrepentido, Mateo quería recuperar a Valeria. Pero ella, firme en su camino, seguiría adelante sin mirar atrás.
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¿Guardaespaldas o rival disfrazado?
Dos hombres en negro, una mujer en blanco… y una escena que grita «drama». El tipo con gafas no parece solo seguridad; su postura, su mirada fija… ¡hay algo más! En *No soy la fea, soy la superestrella*, hasta el fondo verde es sospechoso. 🕶️🌳
Cuando el café se convierte en tribunal
Un salón rojo, pasteles elegantes, y esa mirada de él al levantarse… ¡el clima cambió en 0,5 segundos! En *No soy la fea, soy la superestrella*, los interiores son trampas emocionales. ¿Quién ganará esta batalla sin decir una palabra? ☕🔥
Los zapatos blancos no mienten
Fíjate en sus pies: ella con tacones limpios, él con botas negras impecables. Ni un rasguño, ni una mancha… pero sus expresiones dicen caos. En *No soy la fea, soy la superestrella*, hasta el calzado revela intenciones. 👠⚫ #DetallesQueMatan
El momento en que el suéter tejido rompe el hielo
Él se levanta, el suéter con motivos geométricos vibra como su pulso. Ella se acerca, y el aire se congela… hasta que él toca su brazo. En *No soy la fea, soy la superestrella*, el contacto físico es el verdadero guion. ❄️➡️🔥
El abrigo blanco que oculta más de una historia
Ese trench blanco no es solo moda: es armadura. Cada mirada de ella, cada gesto de él… ¡la tensión es palpable! En *No soy la fea, soy la superestrella*, el vestuario habla más que las palabras. 🌬️✨ ¿Quién está protegiendo a quién?